martes 23 de abril de 2024 - Edición Nº4252

Municipales

WALTER VUOTO

“Nuestro mayor desafío es crear espacios de consenso”

12 oct 2023 | En el marco de este nuevo aniversario de Ushuaia, el Intendente Walter Vuoto llamó al compromiso social y destacó la fuerza de los pueblos originarios y de los pioneros que enfrentaron desafíos y dificultades para construir la ciudad. “Para Ushuaia ningún futuro fue fácil y seguramente el que se avecina no será la excepción”.



Queridos vecinos y vecinas:

 

En estos 40 años de democracia que nos encuentra proyectando la Ushuaia que se viene pero sin olvidar nuestro pasado, quiero romper el protocolo para que hoy los protagonistas del aniversario de la ciudad sean cada uno y una de ustedes por eso decidí que el mensaje por el 139⁰ aniversario les llegue de una manera distinta pero con el compromiso de que siempre voy a estar al lado de cada uno de ustedes.

 

A todos y todas gracias por estar. Gracias por pertenecer a esta ciudad, en la que construimos nuestro día a día.

Hoy, quiero en primer lugar hacer un homenaje a nuestros Pueblos Originarios : Los hermanos Selk’nam (Onas) y Yaganes ( yamanas). territoriales los primeros y canoeros los segundos, que por la tierra profunda y por las costas del Canal en armonía con la naturaleza habitan, porque son pueblos vivos, y que fueron injustamente diezmados, por diversas circunstancias. Cualquiera de ellas injustificables.  Es una herida que debemos asumir y reconocer que existen otras huellas humanas que continuan surcando este suelo.  Hoy los y las hermanas nativas de esta tierra mantienen en alto, más que nunca, la voz y la lucha por preservar su memoria,su cultura y su cosmovisión. ¡Acompañémoslos!.

En esta jornada conmemorativa es importante que tengamos una clara percepción del camino que Ushuaia ha recorrido, desde su nacimiento, allá por 1884, cuando las autoridades nacionales de ese entonces, decidieron crear un enclave que permitiera tener una presencia más efectiva sobre los territorios insulares en el Atlántico Sur. Es decir que nuestra ciudad nació bajo el precepto fundacional de soberanía, la que la convierte hoy en día, en capital de la provincia más extensa del país y de nuestras queridas Islas Malvinas.

En sus inicios, todo fue sacrificio. Esto hay que acentuarlo porque pocas ciudades de Argentina han tenido que atravesar condiciones tan difíciles, no solo por el rigor del clima, sino por las precarias comunicaciones que se tenían, y también por el aislamiento.

Podemos visualizar en sus inicios a instituciones señeras, como Prefectura, pionera con su destacamento sobre la costa del Canal; la Marina Naval y Mercante, más tarde la Policía Federal Argentina, la dotación carcelaria, portuaria, y todas las otras que luego le continuaron.

Quiero reconocer también a todas las familias que se fueron sumando a una aldea, dispuestas a desafiar las condiciones climáticas, alejadas por miles de kilómetros de los centros de abastecimiento, con la única vinculación de un extenso océano y un amarradero precario al que los barcos llegaban esporádicamente.  Fueron estas condiciones difíciles las que precisamente formaron el prototipo de la familia ushuaiense. Una familia unida, de relaciones cordiales, con un fuerte espíritu de mancomunión y una visión indetenible de progreso.

No importaba si los barcos no llegaban, o que muchas veces, la nación desatendiera las demandas más elementales. El espíritu ushuaiense lo resolvía a como diera lugar. Se construían viviendas con la lenga de nuestro bosque. En los patios de las casas se cultivaba verdura, se criaba ganado, se producía leche en cobertizos, se pescaba para el consumo y se realizaban salazones para el invierno. Incluso, un poco más tarde, llegó a existir una enlatadora de mariscos.

Es así que se fueron abriendo las calles y se le fue ganando espacio al faldeo. 

En pocas décadas, pasamos de ser de aldea a ciudad. Tuvimos en ese transcurso, el impacto del asentamiento industrial, que se inició a fines de la década del 70, para arribar hoy en día a esta ciudad cosmopolita, visitada por miles de turistas, y a la que arriban barcos de la actividad naviera recreativa de todo el mundo.

Esos rasgos históricos y costumbristas de la época debemos tenerlos siempre presentes; porque la historia en sí misma, es una voz que nos habla desde el pasado y que nos sirve para sacarle lustre a aquellas acciones que deben inspirar nuestra conducta.

Y es ello lo que engrandece la figura de nuestros pioneros.

Porque la esencia de una ciudad no son sus edificios. Es la construcción humana realizada por personas, algunas de ellas conocidas y que están en el nombre de las calles, en los libros de historia y en obras como la de Arnoldo Canclini, el Libro del Centenario. Pero hay muchas más que son anónimas, y que igualmente aportaron al desarrollo.

Debemos entonces tomar conciencia del enorme esfuerzo humano que ha costado llegar a que Ushuaia sea esta ciudad que habitamos con orgullo.

Es por ello, vecinos y vecinas, que la figura de nuestros pioneros y de los que cariñosamente identificamos como “viejos pobladores”, deben constituir nuestro arquetipo de hombre, mujer y familia. Y si alguien nos pregunta en qué nos inspiramos para seguir adelante, debemos responder sin titubear. ¡En nuestros pioneros!.

Ushuaia es una ciudad que ha evolucionado a una velocidad que tiene pocos antecedentes. Mucho más a partir de fines de los años `70, en que se incorpora la actividad industrial en la vida de la ciudad, y por la que llegamos a crecer en términos poblacionales a ritmos intercensales pocas veces vistos en la historia del país.

Y esta particularidad que nos distingue - es bueno que se tome conciencia de ello - solo puede sostenerse con inversión constante no solo en infraestructura, sino también en políticas de contención social, culturales, deportivas y educativas a través de nuestras escuelas experimentales.

Cada familia que se amplía y cada argentino o extranjero que nos elige para desarrollar su vida, también son una demanda que debemos resolver. Somos conscientes que nuestro norte es el progreso, y también que, sin solidaridad no hay transformación posible.

Por lo dicho quiero hacer una mención a todos los intendentes que me precedieron, porque más allá de sus proveniencias partidarias, debieron tomar decisiones sobre una ciudad en constante expansión y muchas veces con recursos escasos para cumplir todos los objetivos que se planteaban.

Es cierto. Podemos tener visiones distintas. Incluso prioridades distintas, porque está en la naturaleza de lo que es la democracia y la alternancia. Pero, sin lugar a dudas, cada uno puso el mayor de los empeños.

Desde este razonamiento les digo que nuestro desafío es la sinergia social. Es decir, trabajar decididamente sobre la creación de espacios de consenso y asumir que administrar la ciudad es un desafío colectivo, con roles distintos, pero con responsabilidades concurrentes.

Para Ushuaia ningún futuro fue fácil y seguramente el que se avecina no será la excepción.  Estamos dispuestos a sobrellevar cualquier situación que se plantee. Lo hicimos todos juntos – ¿recuerdan? - cuando atravesamos el rigor de una peste universal a la que, para darle respuesta a todos los vecinos, desde nuestra comuna nos rediseñamos administrativamente y ofrecimos servicios de salud que fueron un ejemplo para otros municipios.  De esa manera acompañamos la angustiosa situación que nos llenó de luto y dolor y aprendimos la lección de que las dificultades deben sacar lo mejor de nosotros. Porque el estrés de administrar con tensiones no puede ser un argumento para bajar los brazos.

Del mismo modo que cada una de las familias se adapta a la realidad que le toca vivir, pensando siempre en progresar y en lo mejor para sus integrantes, Ushuaia y su Municipio deben hacer lo mismo. Es una regla que corre para todos y una obligación que no podemos eludir. Y en este esfuerzo, permítanme que lo diga con toda humildad, debemos encontrarnos todos, sin excepciones de ninguna naturaleza, porque la verdadera fortaleza de un pueblo, radica, fundamentalmente, en su capacidad para organizarse socialmente.

Permítanme una última reflexión para concluir este modesto mensaje:  Pocas veces se suele reflexionar sobre el sentido que tiene para un ser humano, o una familia, compartir un espacio geográfico, en el cual desarrollan su vida, crecen sus hijos y entierran a sus ancianos.  Es un ciclo natural irreversible.

Por eso es que debemos acompañarnos y tratar de darle una mano a quienes tenemos al lado. Estamos en un largo camino que debemos recorrer juntos, buscando la felicidad nuestra y de quienes nos rodean.

La esencia, entonces, de nuestra acción institucional, no puede ser otra que promover, en la medida de las posibilidades, todo lo necesario para que la vida de los vecinos se desarrolle de la mejor manera posible.

Esa es para mí la cuestión fundamental.

Los abrazo a todos y todas en este día tan importante que conmemora el nacimiento de nuestra ciudad, y que nos invita, a recorrer su rica historia y las vivencias de quienes la habitaron.

 

 

Walter Vuoto

Intendente de Ushuaia

 

 

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