lunes 31 de agosto de 2026 - Edición Nº5112

Medioambiente

FUNDACIÓN MAR - CADIC - UNTDF

Tiburones en Tierra del Fuego: “la vida del cazón espinoso en los mares australes”

31 ago 2026 | Su nombre común está relacionado con una de sus características más visibles: posee dos aletas dorsales y cada una presenta una espina venenosa. Tiene un cuerpo delgado, morro puntiagudo y ojos grandes y ovalados.



La última publicación de la revista La Lupa contiene un trabajo conjunto entre CADIC-CONICET, la UNTDF y la Fundación Por el Mar, con el fin de acercar al público las particularidades de uno de los condrictios que habitan la isla.

Sí, hay tiburones en Tierra del Fuego. Uno de ellos es el Cazón Espinoso (Squalus acanthias) y puede habitar desde las áreas costeras hasta los 900 metros de profundidad, desplazarse entre el fondo y la columna de agua y tener una gestación de hasta 22 meses. Se trata de uno de los condrictios presentes en la isla y uno de los protagonistas de una nueva publicación de La Lupa, la revista de divulgación científica del CADIC-CONICET.

“Entre los intermareales y las profundidades: la vida del cazón espinoso en los mares australes” fue publicado en el número 28 de la revista y tiene como autores a Matías Delpiani, investigador del CADIC-CONICET y del Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego; Ramiro Braga, biólogo de la Fundación Por el Mar; y Daniel Bruno, investigador del CADIC-CONICET y del mismo instituto de la UNTDF

Se trata de un tiburón mediano, adaptado a las aguas templadas y frías de casi todos los océanos. Su distribución incluye el Atlántico, el Pacífico, el Mediterráneo y el Mar Negro, además de las costas de Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

En Tierra del Fuego, su presencia también forma parte de la relación histórica entre las comunidades humanas y el mar. Los pueblos originarios lo conocían como “Kaïss” o “Kaïgiss”, según recupera el trabajo publicado en La Lupa.

Su nombre común está relacionado con una de sus características más visibles: posee dos aletas dorsales y cada una presenta una espina venenosa. Tiene un cuerpo delgado, morro puntiagudo y ojos grandes y ovalados. Los machos pueden medir alrededor de un metro y las hembras alcanzar 1,25 metros, aunque en otras regiones se registraron ejemplares de hasta dos metros.

Su dieta incluye peces como merluzas, calamares, pulpos, organismos gelatinosos y carroña. Esta capacidad de alimentarse tanto en aguas abiertas como cerca del fondo refleja la diversidad de ambientes que utiliza a lo largo de su vida.

 

Uno de los datos más llamativos aparece en su reproducción. La gestación puede extenderse hasta los 22 meses y cada hembra puede dar a luz entre una y 32 crías, que nacen con una longitud de entre 18 y 33 centímetros.

 

Además, las hembras no se reproducen todas al mismo tiempo. En una misma población pueden encontrarse ejemplares con embriones en desarrollo y otros atravesando diferentes fases del ciclo reproductivo. Al no existir una única temporada sensible claramente definida, la especie puede quedar expuesta a la actividad pesquera durante todo el año.

 

Su crecimiento lento, la madurez tardía y su reducida capacidad reproductiva dificultan la recuperación de las poblaciones cuando aumenta la presión de captura. Por estas características, el cazón espinoso está catalogado globalmente como “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

 

Durante enero y febrero de 2026, investigadores del CADIC-CONICET, UNTDF y la Fundación Por el Mar desarrollaron campañas sobre la costa atlántica de la provincia. Allí registraron dos especies de tiburones —el cazón espinoso y el  pintarroja—, dos especies de rayas —la raya hocicuda y la  marmolada— y una quimera más conocida como pez gallo.

 

Las campañas buscan generar información sobre qué especies habitan estos ambientes, cómo los utilizan, de qué se alimentan y cuál es su estructura poblacional. También intentan determinar si existen zonas de cría y comprender la relación de estos animales con los bosques de algas de Macrocystis pyrifera, ecosistemas que ofrecen alimento, refugio y espacios de reproducción para numerosas especies marinas.

 

La publicación en La Lupa tiene por objetivo que esta información llegue a la comunidad y no quede solo en el mundo académico. Creada en 2010 por becarios, técnicos e investigadores del CADIC-CONICET, la revista se publica dos veces al año, tiene distribución gratuita y es utilizada como material de consulta en ámbitos educativos primarios, secundarios y universitarios de Tierra del Fuego. “La Lupa es un pilar fundamental para la divulgación científica en la Argentina: transforma el conocimiento en un puente accesible y federaliza su alcance”, señaló Ramiro Braga, de la fundación Por el Mar y completó: “En lo personal, es una alegría enorme haber formado parte de este nuevo número junto a colegas y ver reflejado el esfuerzo de todo el equipo en una revista que defiende y difunde la ciencia pública”.

 

Esta publicación conjunta permite que el conocimiento producido sobre los mares fueguinos no quede limitado al ámbito científico y pueda llegar a nuevos públicos. En el caso del cazón espinoso, conocer cómo vive y por qué es vulnerable constituye un primer paso para comprender su lugar dentro de los ecosistemas marinos australes.

 

Publicación de La Lupa: https://www.coleccionlalupa.com.ar/index.php/1/es