En uno de los escenarios más extremos del planeta, el amor y la vocación volvieron a ser protagonistas. Franco, integrante del Ejército Argentino, y Mara, bióloga de la Dirección Nacional del Antártico, celebraron su casamiento religioso en la Base Esperanza. El lugar no fue elegido al azar: allí mismo se habían conocido doce años atrás mientras cumplían funciones en el continente blanco.
La ceremonia, de carácter íntimo y emocional, se realizó en la Capilla San Francisco de Asís. Fue oficiada por el capellán Gabriel Muñoz, quien arribó a la zona a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar. Aunque la pareja ya estaba casada por civil desde 2017, concretaron el anhelo de unir sus vidas bajo su fe en el sitio donde comenzó todo, acompañados por sus hijas y la comunidad antártica, informó MDZ y el Diario el Nuevo Día.
Antecedente: El legado de los docentes fueguinos
Este evento refuerza una tradición de arraigo en la base, cuyo máximo exponente es la historia de los docentes de Ushuaia, Romina Lemos Pereyra y Néstor María Franco, que se casaron en la misma base en 2016. Según relata el artículo de Clarín, esta pareja no solo selló su amor casándose en la Antártida sino que su compromiso con la educación soberana los llevó a regresar años después para estar nuevamente al frente de la Escuela Provincial N° 38 "Presidente Raúl Ricardo Alfonsín". Al igual que Franco y Mara, su vida familiar se entrelaza con el destino de la base, demostrando que es posible construir un hogar en el confín del mundo.
Un enclave único para la vida familiar
La Base Esperanza se distingue por ser el único asentamiento antártico argentino donde residen familias de forma permanente. Para sostener esta cotidianeidad en condiciones extremas, el lugar cuenta con:
Servicios esenciales: Escuela, registro civil y oficina de correo
Hitos históricos: En 1978, este suelo fue testigo del nacimiento del primer argentino en la Antártida.
Estadística nupcial: El enlace de Franco y Mara representa el duodécimo matrimonio celebrado en la historia de esta base.
Más allá del rito, esta boda simboliza la continuidad de un proyecto de vida en un territorio inhóspito, donde el compromiso y la soberanía se construyen día a día a través de los vínculos humanos.
FUENTE: eldiarionuevodia.com.ar