La próxima semana comenzará a desarrollarse la campaña de relevamiento de crustáceos a realizarse en el Canal Beagle. El estudio, que demandará unos 40 días de duración y una inversión cercana a los 60 mil pesos, permitirá conocer el estado de las especies centolla y centellón, y determinar el esfuerzo pesquero al que se las puede someter. Hasta que sea conocido ese dato se estableció una limitación en la cantidad máximo de trampas autorizadas para los nuevos permisos de pesca. A pesar de esta restricción, el Gobierno sigue financiando con créditos CRECE nuevos emprendimientos de pesca costera artesanal de crustáceos.
Después de 9 años la centolla y el centollón bajo estudio
09/01/2012
Campaña de relevamiento de crustáceos en el Canal Beagle

Después de 9 años la centolla y el centollón bajo estudio

La pesca de centolla y centellón en aguas del Canal Beagle quedará sujeta a restricciones durante, como mínimo, 40 días, lapso de tiempo durante el que se desarrollará la campaña de relevamiento de crustáceos que estará a cargo de técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), y que demandará de parte del Estado fueguino una inversión del orden de los 60 mil pesos. Mediante el dictado de la resolución 035/07, del pasado 7 de febrero, la subsecretaría de Recursos Naturales dispuso “establecer como cupo provisorio un tope máximo de 50 trampas por embarcación para la pesca de centolla y centollón en aguas de Jurisdicción Provincial, para los nuevos permisos de pesca solicitados desde la finalización de la temporada 2006, por los Pescadores Costeros Artesanales”, lo que implica que la restricción no alcanza a las renovaciones de permisos existentes. Tal el caso de las que a principios de diciembre de 2006 fueron otorgados a tres embarcaciones de empresa Pesquera del Beagle -a razón de unas 300 trampas por embarcación-, para no afectar el nivel de actividad y ocupación laboral de esa firma. Según se precisa en la mencionada resolución “Los cupos provisorios (de 50 trampas) podrán ser dejados sin efecto, suspendidos o reducidos en cualquier momento por la Autoridad de Aplicación”, quedando sujeto “el otorgamiento del permiso definitivo a los resultados que se obtengan de la campaña de relevamiento de crustáceos a realizarse en el Canal Beagle”. Para el caso de que le resultado la mencionada campaña determine que el incremento del esfuerzo pesquero realizado no es sostenible “la Autoridad de Aplicación tomará las medidas que crea conveniente para el otorgamiento de los cupos que la pesquería pueda soportar”, precisa la normativa.

Las contradicciones del Estado

Como en tantas otras cuestiones, el manejo de los recursos naturales de Tierra del Fuego también está alcanzado por incomprensibles contradicciones entre organismos del propio Estado fueguino, o lo que aún es peor; por un exceso de voluntarismo carente de toda planificación lógica. Lamentablemente el tema de la pesca costera artesanal de centolla y centellón también se ve cruzada por estas divergencias de criterios. Mientras desde la subsecretaría de Recursos Naturales se busca, tras 9 años de incertidumbre, contar con datos científicos precisos que permitan conocer el estado de ese recursos pesquero, para entonces luego definir cuál debe ser el máximo esfuerzo pesquero al que resulta conveniente someter a esa dos especies para garantizar su manejo sustentable en el tiempo. Es decir, que cantidad de indivisos de una u otra especie, y de qué talla, pueden ser capturados pro temporada para no afectar el proceso reproductivo de estos crustáceos. Obviamente ello esta directamente vinculado con la cantidad de barcos pesqueros y de trampas que se puedan habilitar anualmente a tal fin. Como contrapartida a este criterio de sustentabilidad avalado por estudios científicos, desde la subsecretaría de la Producción se siguen otorgando créditos CRECE para financiar emprendimientos pesqueros artesanales para la captura de crustáceos en el Canal Beagle, con el agravante de que para el cálculo de la tasa de retorno de la inversión se toma en cuenta el rendimiento de capturas sobre la base de un mínimo de 100 trampas. Es decir, 50 trampas más que el cupo fijado por Recursos Naturales. La pregunta que surge como obvia es: ¿Qué pasará con los CRECE a la Pesca Artesanal si el relevamiento del INIDEP determina que se debe limitar el esfuerzo pesquero a los niveles de 2006?
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