El ministro de Economía, Rubén Bahntje, confirmó que estaba inmerso en un juicio de responsabilidad por parte del Tribunal de Cuentas que habría sostenido un presunto sobreprecio en la obra de la sucursal del BTF. No obstante explicó que desde su asunción en el directorio él presentó documentación ante el órgano de control para que evaluara posibles irregularidades administrativas. También sostuvo que se le preguntó al TCP sobre los pasos a seguir y que la respuesta fue que “ellos eran un organismo de control y mi pregunta era de gestión”. Cuestionó que luego de 24 meses y una vez que la obra estaba consumada hayan manifestado que habría sobreprecios. “Yo hice medicina preventiva y llevé los papeles cuando empezaban a picar la piedra”, sostuvo Bahntje para luego señalar que “lo que hace el tribunal de cuentas es medicina forense. Con la obra inaugurada, nos dice acá habría un sobreprecio”.
Bahntje cuestionó al Tribunal de Cuentas por haberse tomado 24 meses para decir que “habría sobreprecio”
09/01/2012
Juicio de responsabilidad

Bahntje cuestionó al Tribunal de Cuentas por haberse tomado 24 meses para decir que “habría sobreprecio”

El ministro de Economía, Rubén Bahntje, confirmó que está inmerso en un juicio de responsabilidad por parte del Tribunal de Cuentas que habría sostenido un presunto sobreprecio en la obra de la sucursal del BTF de San Martín y Roca, aunque cuestionó que pese a haber presentado documentación ante el órgano de control antes del inicio de la obra para que evaluara administrativamente el expediente, pasaron 24 meses antes de señalar que existiría sobreprecio.

Tras la jura de los nuevos funcionarios, la semana pasada, Bahntje sostuvo que efectivamente “se inició un juicio de responsabilidad hacia mi persona, el último directorio de la gestión Cóccaro y los directores de esta gestión hasta julio del año pasado”. No obstante hizo un recuento de los pasos que se dieron en torno al proceso de la obra de ampliación del BTF.

El Ministro sostuvo que “el día 27 de noviembre de 2007, antes de asumir, en conocimiento de una licitación que se había adjudicado en el banco donde ya se había pagado el anticipo financiero y se estaba iniciando la obra, llevó los antecedentes al Tribunal de Cuentas porque a mi entender había algunas cuestiones, en lo administrativo, no hablé de cuestiones de precio porque no sé lo que cuesta una bolsa de cemento, en lo administrativo creía que había cuestiones que no estaban correctas y mi error fue creer que era el tribunal de cuentas el organismo que podía auditar obra pública”.

A partir de ahí señaló que “entre los meses de enero y febrero de 2008, el tribunal hace sendos requerimientos al banco que son contestados rápidamente, y entre ellos se entrega toda la documentación original, digo los pliegos, las ofertas de las empresas, los cálculos de obras, todo se envía al tribunal de cuentas en febrero de 2008. Mes de marzo de 2008 el tribunal hace un primer informe con algunas observaciones en lo administrativo; nunca habla de sobreprecios. A los 10 días de recibir ese informe del tribunal de cuentas personalmente lo entrego en Fiscalía de Estado, en el entendimiento de que si había algo que investigar era el Fiscal de Estado el representante legal de la provincia que podía seguir adelante las acciones y el fiscal entiende, de la misma manera que el directorio, que como era una obra pública estaba siendo investigada por el tribunal de cuentas con lo cual era prudente esperar haber que definía el tribunal de cuentas”.

Bahntje reiteró que “eso fue en marzo de 2008. En febrero de 2009, cuando la sucursal estaba finalizada, donde se demoró la entrega porque faltaba el blindado de las cajas, el tribunal emite un informe al directorio del banco donde ahí habla que habría, según información periodística, un sobreprecio de más de un millón de pesos. Yo solicito una reunión con el vocal Claudio Ricciuti, estaba en presencia el secretario contable Emilio May, donde planteamos que la obra estaba en un 90% finalizada, que ya estaba inaugurado parcialmente el edificio. Ahí planteamos qué hacíamos ante dicha situación, donde uno de los planteos era ir a la justicia, cancelar lo que quedaba por pagar que era menos del 10% y cerrar el edificio, que ya se estaba utilizando”.

El funcionario de Ríos precisó que a partir de ahí “le enviamos una nota formal y la respuesta del tribunal de cuentas, ante nuestra consulta sobre qué temperamento a seguir, fue que ellos eran un organismo de control y mi pregunta era de gestión, con lo cual no opinan. Inmediatamente se inició un sumario interno, se solicita al tribunal la documentación original porque desde febrero de 2008 la tenían ellos. Yo en mayo me desvinculo del banco y accedo como Secretario de Gobierno, el tribunal sigue avanzando y en noviembre de este año nos notifican del inicio de este juicio”.

Con un tono irónico manifestó que “quizás yo sea responsable porque yo tendría que haber sabido cuanto costaba la bolsa de cemento y que había un sobreprecios, y quizás lo tendría que haber hecho mucho antes que el tribunal de cuentas. El Tribunal de Cuentas, con todo un equipo técnico, dedicado a eso, que tiene un presupuesto para el 2010 donde para 100 empleados hay 22 millones de pesos; o sea que están muy bien pago los profesionales, tardó 24 meses en decirnos, lo que alguien supone yo tenía que determinarlo por mi mucho antes”.

En ese sentido sostuvo que “en todo caso yo seré responsable y perderé mi auto y mi casa, pero pregunto: ¿cuál es la responsabilidad del tribunal de cuentas?”. Manifestó que lo que intentó hacer “fue medicina preventiva, y llevé los papeles cuando empezaban a picar la piedra. Y lo que hace el tribunal de cuentas es medicina forense. Con la obra inaugurada, nos dice acá habría un sobreprecio”. 

No obstante aprovechó para recordar al órgano de control causas que terminaron en la justicia y que habían pasado por su órbita. “Lo que se está investigando en Celentano y Gualdesi en la justicia en el Poder Judicial, pasó por el tribunal de cuentas en su momento. Mi error fue creer que cambiando dos vocales cambiaba la historia del tribunal y me olvidé que el secretario contable, Emilio May es el mismo. Con los tiempos que siempre tuvo la secretaría contable del tribunal de cuentas. Digo, 24 meses para decir acá habría sobreprecios; tribunal de cuentas con toda una estructura que no se dio cuenta… quiero pensar que no se dio cuenta porque sino es otra de las figuras que hay”.

Bahntje dijo que ya efectuó con su abogada el descargo que corresponde y “pedimos audiencia para aportar más pruebas, y entre las pruebas está que toda la documentación original de la obra, hubo que reclamarla tres veces al tribunal de cuentas y la devolvió a mediados de 2009. O sea que pretendían que a lo guapo dejáramos de pagar algo que si en todo caso estuvimos en falta, yo me preguntó ellos qué son; ¿no son funcionarios?, o son dioses imperfectos algunos de los que están ahí dentro. Me parece que si hay responsabilidad será totalmente compartida”.

Por último manifestó que “ellos tendrán que responder de por qué esos tiempos y nosotros estamos convencidos de que obramos de acuerdo a derecho y de hecho solicitamos asesoramiento. La verdad que no teníamos ningún indicio hasta febrero de este año de que había sobreprecio. Serán ellos los que expliquen,  por qué si tenían indicios no hicieron nada desde febrero hasta ahora, también”. 

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