En una especia de comunicado la ministra de Desarrollo Social de la Provincia, Silvia Fossini, cuestionó los actos vandálicos registrados en las oficinas de la cartera en Río Grande la semana pasada. “Los trabajadores del Estado tienen derechos pero también obligaciones; deben cumplir una función que les ha sido asignada y que ellos acordaron cuando aceptaron ser empleados del Estado Provincial”, dijo la funcionaria. Además, sostuvo que “cuando una empleada grita y maltrata chicos de 3 años es cambiada de sector; cuando un empleado se niega a cumplir el horario que se le ha asignado y falta, se sanciona. Le guste o no al gremio”, sostuvo la Ministra.
Fossini le apuntó a delegados de ATE por los hechos de violencia sucedidos en Río Grande
09/01/2012
Duro comunicado oficial

Fossini le apuntó a delegados de ATE por los hechos de violencia sucedidos en Río Grande

El comunicado oficial la ministra de Desarrollo Social, Silvia Fossini, cuestionó en duros términos el accionar del delegados de ATE que la semana pasada provocaron desmanes dentro de las oficinas de la Cartera con asiento en Río Grande. En la misiva enviada los medios señala:

 

Nuevamente me veo en la necesidad y obligación de informar y aclarar una situación. Ello frente a cuestiones generadas por quienes se llaman a sí mismos “delegados” (de uno de los gremios que otrora fuera en esta Provincia uno de los más prestigiosos del Estado) contra el personal y personas que asisten para su atención al Ministerio de Desarrollo Social en la ciudad de Río Grande.

En principio debo aclarar que lo que viene sucediendo con estos “Delegados” (y no digo con el gremio porque conozco integrantes de él que están en total disconformidad con lo que estas personas están haciendo) escapa a cualquier racionalidad. Lo sucedido el día jueves pasado en las oficinas de este Ministerio comprueba la falta de interés para la conciliación y el diálogo de estos “delegados” y pone de manifiesto que existen en sus acciones otros intereses que no comprenden el bienestar de los trabajadores.

La violencia ejercida por un reducido grupo, integrado mayoritariamente por hombres, contra mujeres y niños, el maltrato psicológico contra trabajadores que se encontraban cumpliendo con sus tareas y fueron ingratamente sorprendidos por quienes dicen defenderlos, los gritos discriminatorios contra las mujeres diciéndoles que por ser del sexo femenino nunca podrían solucionar nada, el hacer partícipes de estas acciones de violencia a los menores que acompañaban a este grupo, la agresión extendida contra niños, adolescentes y mujeres que se encontraban solicitando ayuda en las oficina del Ministerio, frente a todo ello no podemos permanecer inmutables. La impunidad de estos delegados está a la vista. Irrumpen en edificios públicos, toman instituciones, insultan e intimidan a mujeres y niños, utilizan petardos cuando su uso está prohibido, ejercen violencia psicológica contra sus propios afiliados y compañeros.

Los que hace tiempo participamos de un modo o de otro en actividades públicas sabemos que protesta siempre existió y es lícita, que los mecanismos gremiales para expresar el descontento son válidos y defendidos por las leyes de nuestro país, pero estos “delegados” han traicionado los principios de la lucha gremial al poner en riesgo a los propios trabajadores, afiliados o no; han atacado a sus propios afiliados. Eternamente cuando se hacía un reclamo por un sector eran los trabajadores de este sector los que participaban en dicho reclamo, en esta ocasión los trabajadores se encontraban trabajando y ninguno se sumó a estas acciones, es más las desconocían y manifestaron su disconformidad con ellas. En el grupo que irrumpió en las distintas oficinas del Ministerio de Desarrollo (alrededor de 10 personas) sólo había 2 personas de este Ministerio y ninguna de los sectores en los que ingresaron a agredir. El discurso de defensa de una compañera que ha sido cambiada de turno no les da derecho a este tipo de acciones.

Los trabajadores del Estado tienen derechos pero también obligaciones, deben cumplir una función que les ha sido asignada y que ellos acordaron cuando aceptaron ser empleados del Estado Provincial. Quienes dirigimos las instituciones tenemos derechos y obligaciones también, una de éstas es velar por el cuidado de los trabajadores, de los edificios y porque se brinden los servicios que deben brindarse; por ello cuando una empleada grita y maltrata chicos de 3 años es cambiada de sector, cuando un empleado se niega a cumplir el horario que se le ha asignado y falta se sanciona, cuando una empleada tiene problemas con sus compañeros de turno y esto afecta la tarea es cambiada de institución o de turno.  Le guste o no al gremio. La defensa y los derechos de quienes trabajan debe estar por sobre los de aquellos que generan dificultades aunque sean afiliados o amigos de algún “delegado”. Si todo ello se hace con respeto y diálogo las instituciones funcionan y cumplen sus objetivos.

El personal del área de políticas de infancia ha tenido que ser ubicado en distintas oficinas de modo transitorio y por razones de fuerza mayor y ello será solucionado a la brevedad posible dado que ya se han iniciado las acciones. Todos los que allí trabajan han podido dar su opinión al respecto y ésta fue tomada en cuenta tanto como para reparar varios de esos espacios antes que los ocuparan, los espacios son más reducidos que los anteriores pero se hallan más cerca de las instituciones de protección especial que es dónde mayoritariamente deben trabajar, ningún trabajador es obligado a quedarse ni aun cuando las condiciones edilicias mínimas se cumplan más allá de lo que digan estos “delegados”. En estas situaciones se muestra la solidaridad entre compañeros, la mayoría la ha puesto de manifiesto rápida y desinteresadamente.

Queda claro con estas acciones que no buscan perjudicarnos a los funcionarios sino a sus propios compañeros haciéndolos sentir la violencia que caracteriza a estos “delegados”. Cuando no se tienen argumentos, cuando se ve que los compañeros no acompañan y se comienza vislumbrar la pérdida de dominación aparece la violencia como único modo de relación con los otros y de conservación del poder. La violencia es el lenguaje de la sinrazón, de los que saben que no tienen razón. Frente a ello y los hechos creo que sobran más explicaciones.-

Basta decir que desde el Ministerio de Desarrollo Social realizaremos todas las acciones legales que los dirigentes y los trabajadores agraviados  consideren pertinentes para que estos hechos no se repitan.


Lic. Silvia C. Fossini

Ministra de Desarrollo Social

 

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